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Opinión

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El feminismo es una de las corrientes ideopolíticas y uno de los movimientos sociales más relevantes de nuestro tiempo. Entronca con numerosos estratos del pensamiento y de la acción. Perfora transversalmente las capas sociales y nos involucra a todos por doquier. Por ello, exige para su tratamiento y análisis una cautela especial ya que por estar todos involucrados en él –las mujeres juegan un papel cardinal en nuestras vidas– el sesgo subjetivo y el error son dos riesgos siempre presentes. Ello demanda una cierta benevolencia en torno a quienes se atreven hoy, como este cronista, a tratarlo en medio de una atmósfera altamente electrizada al respecto.

La sexualidad está presente en la vida cotidiana, en la educación, en las relaciones afectivas, en la salud, en las redes sociales y en la cultura popular, pero en muchas ocasiones, todavía, se habla de ella con cierta incomodidad o dificultad. Ante esta realidad, es importante conocer, observar y analizar cómo conecta la gente en España con la sexualidad: qué sabe, qué practica, qué acepta, qué teme y qué contradicciones siguen existiendo, si es que las hay.

La reciente escalada entre Irán, Estados Unidos e Israel ha reactivado un argumento recurrente: la situación de las mujeres bajo el régimen de los ayatolás como justificación del ataque y de la vulneración del derecho internacional.

Que Florence era una optimista redomada, veía la vida en rosa, poseía un elevadísimo (y equivocado) concepto de sí misma o era una excéntrica a la cual le resbalaba todo, son afirmaciones no excluyentes y que muy probablemente se apliquen a la perfección a esta maravillosa mujer que aun cantando tal mal provocaba tanta ternura. Las claves están en que ella misma se consideraba un auténtico talento y que era una enamorada de la música, con buenas dotes pianísticas pero, aunque para su desgracia con una voz destrozona. Y si no que se lo pregunten al aria de la Reina de la Noche de la Flauta Mágica de Mozart (por favor no os lo perdáis: https://www.youtube.com/watch?v=V6ubiUIxbWE).

Más allá de la competición deportiva, el Mundial de la FIFA 2026 también impulsa nuevas formas de interacción en las redes sociales. La viralización del “reto del beso” y fenómenos como los “Passport Bros” muestran cómo el entretenimiento puede reforzar desigualdades de género y relaciones de poder.

Alfonsina Storni tuvo una vida tan dura como apasionante. Vivió marcada por las estrecheces económicas, condicionada en la infancia por el alcoholismo de su padre y obligada a sobrevivir por sí misma desde pequeña. Era una niña tan distinta que su madre vio en ella cualidades diferentes de las de sus hermanos y fue a la única a la que escolarizó.

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