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Vino al mundo el 12 de julio de 1874 en Swinemünde, Pomerania, actualmente Polonia, como Elsa Hildegard Plötz, hija de la pianista Ida Marie Kleist y Adolf Plötz una figura patriarcal que abuso de ella física y verbalmente, lo que marcará su futuro. Por eso, cuando a sus 18 años falleció su madre, escapa del yugo paterno yéndose a vivir con una tía a Berlín. Meses antes su madre había dicho: «He malcriado a Elsa a propósito, para que siempre sepa a qué tiene derecho». Y Elsa aprende bien. A los 19 años descubre la noche y su peligro hermoso, empieza a trabajar en un cabaret donde es contratada para hacer de estatua griega, posa para artistas del lugar y ejerce la prostitución con soberana libertad. A los 22 años ha leído a San Agustín, a Novalis, a Goethe, a Flaubert y a Hölderlin y en su abanderamiento de la libertad sexual ya acumula un bello expediente de gonorrea y sífilis que le tratan con mercurio. Lo que a cualquier humano devastaría por dentro, a Elsa le da una vida extra. Estos años de cabaretera le otorgan la pátina necesaria para asumir una existencia libertaria, sin dios ni amo.
En España ha impactado el teletrabajo en el mercado laboral muy rápido y por la necesidad que impuso la pandemia del Covid-19. Tan rápido que tuvimos que forzar una urgente regulación para garantizar una mejor protección y los derechos de las personas teletrabajadoras, frente a la que existía. Esta regulación, aun mejorable, nos sitúa hoy como uno de los países con la regulación legal del trabajo a distancia más proteccionista y avanzada.
“Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñes." José Ortega y Gasset
Quisiera hablar hoy sobre la mirada femenina en la literatura, no trato de iniciar una controversia metafísica al respecto, pico más bajo, pero recientemente se me ha atribuido ese aspecto en la lectura de uno de mis artículos, como un alago, observando mi descenso a los detalles, a la ternura puesta en las reflexiones que efectuaba, en los pasajes referidos a mi propia infancia, etc., planeando sobre mí la siguiente pregunta ¿existen diferencias en los libros escritos por mujeres, a los efectuados por hombres, en los temas tratados, y/o en su manera de enfocarlos?.
La violencia hacia los más pequeños, bien física, emocional o sexual, es un problema de extrema gravedad en la tercera década del siglo XXI. Una crisis civilizatoria que tiene lugar tanto en los hogares, como en los centros educativos, las comunidades y en los espacios virtuales. Provoca en las víctimas lesiones físicas, enfermedades de transmisión sexual o de salud mental (ansiedad y depresión fundamentalmente, cuando no la muerte). Puede producirles estrés tóxico, afectar al desarrollo de su cerebro, generarles cuadros de agresividad, favorecer consumos abusivos de sustancias, incitar conductas delictivas y favorecer en la edad adulta cuadros violentos.
Lenore Walker, psicóloga y autora de la Teoría del ciclo de la violencia en 1979, definió el ciclo de la violencia a partir de su trabajo con mujeres. Actualmente es el modelo más utilizado por las/los profesionales. Walker parte de la idea siguiente: lo más probable es, que tras aparecer un episodio de violencia doméstica, esta vuelva a repetirse. Su teoría se compone de tres fases, en las que varían el tipo de violencia ejercida sobre la mujer, la frecuencia en el tiempo y la gravedad de la misma.
No digo que sea un tema que no preocupe, pero no parece que esté de actualidad denunciar la violencia que sufren las mujeres en Afganistán, como consecuencia de las políticas que siguen realizando los talibanes en el poder contra los derechos humanos.