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En junio de 2018 tuve la oportunidad de visitar Minsk, la capital de Bielorrusia. En una de las grandes librerías del centro de la ciudad, bajo la mirada inquisidora de los omnipresentes retratos del dictador Lukashenko, pedí a la librera uno de los volúmenes de las obras completas de Svetlana Alexiévich. La editorial rusa Vremia las había publicado de nuevo después de que la autora recibiera el Premio Nobel de Literatura en 2015.
Cuando le dije que estábamos haciéndole entrevistas a las grandes mentes académicas de nuestro tiempo, a Estrella de Diego le dio la risa y replicó que me había equivocado. Pero no es así.
Muy pocas mujeres en la baja Edad Media acumularon tanta riqueza y poder como Aldonza de Mendoza (ca. 1379-1435). Tanto es así, que en un documento de la época se llegó a decir de ella: “no conocí señora ni dueña tan rica en Castilla como la dicha señora duquesa, salvo la señora reina de Castilla”. Pese a ello, es bastante probable que el lector o lectora de este artículo nunca haya oído hablar de ella.
“No se puede hablar de un feminismo universal; no se puede disociar la lucha feminista de la lucha social”. Annie Ernaux